Corona



Por debajo de la niebla el camino no se deja ver, el gris de esas nubes y la impenetrable luz dicen guiar pero de frente sólo la oscuridad sonríe. Nuevos tropiezos en el laberinto abren viejas heridas, por encima como nereidas ellas sobrevuelan intentando ayudar. Cerraduras atascadas confirman su regreso, sin lugar a dudas ha vuelto y sus pasos se hacen sentir. Sobre las cabezas caminará buscando los oídos con sangre llenar. La tempestad está cerca, las construcciones humanas sucumbirán y al mundo de los sueños volverán. El sujeto no resistirá y bajo su propia sombra de la soledad se esconderá. En su regreso habrá sólo una voz, el tiempo apremia pero hay tantas por donde buscar. ¿La más callada será? ¿Qué es ese murmullo? ¿Acaso grita, se esconde, o simplemente llama? Equivocada voces dirigen sus intenciones frente pétalos de piedras, centenares de truenos y varias campanadas confundirán. Buscar la voz esa es la misión. Detrás habrá una mirada, tendrá una mano, y debajo de sus pupilas la corona, un triunfo no en vano que todo héroe desea besar.

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